
Soy Lisandra Fumero Ordaz, y detrás de cada corte, cada color y cada transformación en Aleliz Salon, estoy yo: con mis manos, mi corazón y toda mi dedicación.
Desde que tengo memoria, la peluquería es mi pasión. Me formé como cosmetóloga en mi querida Cuba, y al llegar a Miami decidí comenzar de nuevo, con el mismo amor, pero con nuevos desafíos. Volví a estudiar, me capacité y hoy soy cosmetóloga del estado de Florida. Cada paso que di, lo hice con esfuerzo y con una convicción profunda: que este es mi lugar en el mundo.
Para mí, ser estilista no es solo un trabajo. Es crear, escuchar, acompañar y transformar. Cada clienta que llega al salón trae consigo una historia, un deseo, una emoción… y es un privilegio poder formar parte de ese momento en su vida. Me emociona saber que, a través de mi trabajo, puedo hacer realidad pequeños grandes sueños.

Mi especialidad es personalizar. Me apasiona estudiar cada rostro, cada textura de cabello, cada estilo de vida, y diseñar algo único. Me encantan los cortes con carácter, los colores que realzan la belleza natural y los tratamientos que devuelven vida al cabello. Soy técnica de Ybera Paris, y trabajo con productos profesionales que garantizan resultados visibles, sanos y duraderos.
Mi clientela son principalmente mujeres entre los 18 y 60 años (y más), mujeres reales, fuertes, sensibles, soñadoras, que buscan verse bien pero también sentirse bien. En Aleliz Salon no solo ofrezco un servicio de belleza, sino un espacio donde podés relajarte, hablar, reír, y simplemente ser vos.
Mi familia es mi pilar. Son quienes me impulsan a superarme cada día, quienes me inspiran a dar lo mejor de mí tanto en lo personal como en lo profesional. Lo que aprendo en el salón lo llevo a casa, y lo que vivo en casa me llena de energía para seguir creciendo como mujer y como profesional.
En Aleliz Salon vas a encontrar un lugar cálido, cercano y profesional. Donde cada detalle está pensado para que vivas una experiencia única, desde el primer saludo hasta el último reflejo en el espejo.
Gracias por confiar en mis manos. Gracias por permitirme hacer lo que amo. Y sobre todo, gracias por ser parte de esta historia.
